Buscando culpables de las inundaciones

H. Matamoros, Tam. (15 de julio del 2021) Las fuertes inundaciones que provocaron las intensas lluvias de la semana pasada, provocando pérdidas millonarias para miles de familias que perdieron parte de sus muebles, nos deja muchas lecciones que nos debería obligar a reflexionar y reconocer que si seguimos actuando como ya lo hemos hecho en otras contingencias similares del pasado, sin emprender acciones que ayuden a mejorar la infraestructura hidráulica, vamos a seguir viviendo la misma historia.

Nos faltaría espacio para dar cuenta de la pesadilla que ha vivido la sociedad de Matamoros a lo largo de los años ante los embates de la naturaleza, con inundaciones tan severas como las que se registraron el pasado fin de semana, de cuyas experiencias no hemos aprendido, porque pasada la contingencia pasamos al olvido.

En un municipio como Matamoros, considerado como de los más planos en el país, de acuerdo con estudios de la Comisión Nacional del Agua, cuando llueve intensamente no es fácil sacar el agua por gravedad y el problema se agudiza por los yerros del pasado de rellenar lagunas naturales para convertirlas en fraccionamientos residenciales.

Las colonias San Francisco y Buenavista se desarrolló en áreas que eran unas lagunas naturales, las cuales fueron rellenadas para hacer dichas colonias, que hoy como ayer siguen pagando las consecuencias de haber actuado en contra de los cauces naturales del agua.

Y la situación de esos y otros sectores se agravaron porque decimos tapar el conocido dren del Soliseño a la altura de la calle 21, para hacer una gran avenida, que se convierte en un gran rio cada vez que llueve.

Las primeras obras de drenaje pluvial en Matamoros fueron producto de una lucha tenaz hace como 45 años, que emprendieron residentes de la colonia San Francisco, a la que se sumaron otros sectores de la sociedad. Recuerdo a doña Evangelina G. de Marroquín, quien encabezó el Comité de lucha por el drenaje pluvial, que en una visita que hizo a Matamoros el entonces presidente, José López Portillo, plantearon la problemática y autorizó que con recursos de la Federación se emprendiera un ambicioso programa de drenaje pluvial, que mucho ayudó a resolver el problema.

El problema sin embargo no se resolvió de fondo, porque no hubo seguimiento de continuar fortaleciendo la infraestructura hidráulica pluvial en comunidad en constante crecimiento.

Recuerdo las fuertes inundaciones en el segundo año de gobierno del alcalde, Ramón Antonio Sampayo. Tan graves fueron los daños que volvieron a surgir voces por emprender acciones para un plan de drenaje pluvial. Sin embargo, al paso de las semanas todo se olvidó.

Y lo mismo paso con las inundaciones que se registraron en el tercer año del gobierno de Leticia Salazar, con la aclaración de que luego de las graves consecuencias se descubrió que los sistemas de bombeo de la JAD estaban totalmente abandonados, motivo por el cual el agua entró en casas donde nunca antes habían tenido ese problema.

Como las obras de drenaje pluvial son muy costosas. la mayoría de los Alcaldes prefieren no entrar en ese terreno. Algunos y muy contados si han invertido parte de su presupuesto para hacer algunas obras con el apoyo del Gobierno del Estado y la Federación, porque el Municipio solo no puede, porque reitero son obras muy costosas.

Por ejemplo, el Alcalde Tomás Yarrington Ruvalcaba, amplió el drenaje pluvial que venía de la diagonal Cuauhtémoc de la 21 hasta la Sexta, para darle continuidad por la Canales de Sexta hasta la Primera. También hizo una importante obra de drenaje pluvial por la avenida Tamaulipas y Lauro Villar.

Introdujo drenaje pluvial en la calle Morelos de la Primera hasta la Tamaulipas para que el agua desfogara al río.

Durante las inundaciones del pasado fin de semana, fue evidente como muchos quisieron aprovecharse de la situación para buscar culpables y lincharlos en la plaza pública, en que se han convertido las redes sociales.

Muchos pretendieron linchar al Alcalde Mario López Hernández. Otros al gerente de la JAD, Guillermo Lash de la Fuente. Algunos despistados a los candidatos de las elecciones pasadas. Por las expresiones que usaron reflejaban en un resentimiento personal, muy alejados de una sana critica, como una especie de cobro de facturas.

Fueron contados los que exponían la necesidad de ir al fondo del problema: Mejorar el sistema de drenaje pluvial.

Como decía al principio, las agudas inundaciones del fin de la semana pasada nos dejan muchas lecciones, que imponen la necesidad que las autoridades aborden integralmente el problema para emprender en el corto y mediano plazos obras y acciones que ayuden a reducir los riesgos de inundaciones.

Por ejemplo, se culpa a la JAD de las inundaciones y la dependencia tiene que destinar recursos para la conservación y mantenimiento de las estaciones de bombeo y para financiar los trabajos de desagüe.

Por ser parte del Municipio, a la JAD se le encomendó dichas acciones, pero que en la realidad no le corresponde. Su trabajo está relacionado con agua potable y drenaje sanitario. Reitero que por ser una empresa municipal se le endosó el asunto del drenaje pluvial, pero sin darle dinero.

Sin desconocer que son justos los reclamos e inconformidades de cientos de familia que perdieron parte de su patrimonio por las inundaciones, valdría la pena preguntar: ¿Todos están al corriente en sus pagos de agua y drenaje con las JAD?

Hago esa pregunta, no para deslindar a la JAD de su responsabilidad, sino porque del total de usuarios, unos 160 mil, solamente el 40 por ciento pagan puntualmente el servicio. El resto no paga. La dependencia tiene una elevada cartera que con la pandemia se incrementó.

Un día me comentó el gerente de la JAD, Guillermo Lash de la Fuente, que un nutrido grupo de familias de una colonia fueron a reclamarle solucionar el problema de un caído del drenaje sanitario.

Los volvió a citar para ver el asunto. La novedad es que el 90 por ciento de los usuarios que reclamaban la reparación del drenaje no estaban al corriente en sus pagos y tenían fuertes adeudos. El gerente los invitó a ponerse al corriente en sus pagos y con dicho dinero procedería a reparar el “caído”.

Otra lección que nos dejan las pasadas inundaciones es la necesidad de dejar en claro a quien corresponde la limpieza de los drenes que tiene la ciudad. La Comisión Nacional del Agua anteriormente apoyaba tales labores, pero en la actualidad se ha desligado y ha dejado la responsabilidad en el Municipio y en la JAD.

Pero no basta con hacer esa precisión de responsabilidades, sino que se impone hacer un plan para modernizar los drenes con su pavimentación total, con un proyecto ejecutivo para realizarse en varios años, con recursos del Municipio, el Gobierno del Estado y la Federación.

Si nos atenemos a que es una responsabilidad de la Federación vamos a seguir igual.

También valdría la pena hacer una reforma legislativa en el Congreso del Estado para obligar a los Ayuntamientos que cada año de su presupuesto de obra pública, se destine una parte para obras de drenaje pluvial, con la obligatoriedad del gobierno del Estado, de hacer otra aportación igual para dichas obras.

Ese puede ser el camino en el mediano plazo para fortalecer el drenaje pluvial en Matamoros, porque pensar que se pueden obtener recursos de la Federación, es una misión imposible porque el Gobierno Federal tiene otras prioridades.

También se impone elaborar un estudio para saber en qué zonas hace falta construir estaciones de bombeo para no estar llevando bombas portátiles, como sucede actualmente.

Que en enero de cada año la JAD presente un informe de la situación que guardan las estaciones de bombeo, para proceder a darles mantenimiento con el objetivo que estén operando al 100 por ciento cuando comience la temporada de huracanes.

Que anualmente la JAD y el Ayuntamiento destinen una partida para comprar equipo de bombeo de alta capacidad para no estar dependiendo de la Comisión Nacional del Agua, porque ha habido ocasiones en que se tienen problemas de inundaciones al mismo tiempo en Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros y la dependencia no puede ayudar a todos al mismo tiempo.

Esas creo que son algunas de muchas alternativas que tienen que emprenderse para fortalecer el drenaje pluvial y la infraestructura hidráulica de la ciudad.

Creo que, en vez de estar buscando culpables de las pasadas inundaciones, la lección nos debería de llevar a emprender un plan integral de drenaje pluvial en Matamoros, con la participación de los tres órdenes de Gobierno y de la sociedad, que también puede aportar recursos.

Print Friendly, PDF & Email
¡Comparte!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *